Lluvia en el sureste de la península

En estos últimos días, si el transeúnte no se encuentra demasiado abstraído en sus asuntos, puede observar numerosos paraguas abandonados bajo la lluvia. El paraguas, objeto codiciado en el momento de los primeros chaparrones, se desecha sin contemplaciones una vez sufre algún desperfecto en su mango, varillas o tela. Decenas de paraguas callejeros son despreocupadamente tirados en cualquier esquina donde, una vez declarados inútiles por el usuario, permanecen a la intemperie, lloran bajo la lluvia, se ponen tristes y finalmente mueren.

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